La Orquesta Sinfónica Municipal de Copiapó (OSMC) es una de las instituciones culturales más relevantes y antiguas de la Región de Atacama, y actualmente el único elenco artístico profesional de la región. Desde su fundación en 1983, ha desarrollado una labor artística ininterrumpida orientada a democratizar el acceso a la música docta, promoviendo el encuentro entre el gran repertorio universal y la comunidad local.
Desde su origen, la OSMC ha contado con el apoyo ininterrumpido de la Ilustre Municipalidad de Copiapó, lo que ha permitido consolidar un proyecto cultural de largo plazo al servicio de la ciudadanía. Asimismo, desde el 2025 la orquesta es financiada por el Programa de Orquestas Regionales del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de la Ley de Presupuesto de la Nación, reafirmando su carácter público y su compromiso con el desarrollo cultural del territorio.
Compuesta por una generación joven de músicos profesionales de alto nivel, la orquesta combina tradición e innovación en su quehacer artístico. Su programación abarca desde los grandes clásicos del repertorio sinfónico hasta música latinoamericana, obras de compositores chilenos y propuestas interdisciplinarias que dialogan con otras expresiones artísticas y culturales.
Todos sus conciertos son de acceso gratuito, fortaleciendo su misión de acceso equitativo a la cultura y formación de audiencias. La OSMC desarrolla además una activa labor educativa y de extensión, llevando la música a escuelas, comunidades rurales y espacios no convencionales, acercando la experiencia sinfónica a públicos diversos.
Bajo la dirección de Gabriel Zepeda Jara, la Orquesta Sinfónica Municipal de Copiapó impulsa un proceso de renovación artística e institucional orientado a fortalecer el vínculo con la ciudadanía, diversificar audiencias y posicionar a Copiapó como un polo cultural dentro del panorama musical nacional.
La OSMC no es solo una orquesta: es un proyecto cultural vivo que entiende la música como un derecho, una herramienta de desarrollo humano y un puente entre la sensibilidad artística y la identidad del desierto de Atacama.