Kínika creció rodeada de música y sensibilidad artística.
Desde temprana edad participó en coros y musicales,
lo que forjó sus bases como intérprete. Desde los 16 años comenzó a participar en festivales de la voz, compañías de teatro y Broadway. A los 21 años se trasladó a Santiago para
desarrollar su carrera musical y, al mismo
tiempo, se convirtió en gestora cultural,
siendo organizadora y animadora del
movimiento “La Marraqueta
Contracultural”
, un espacio de micrófono
abierto que co-impulsó durante dos años
en distintos puntos de Santiago,
promoviendo la diversidad artística en la
zona. A los 24 años regresó a Copiapó, donde, además de
convertirse en madre, continuó su compromiso con la
cultura y el arte. Fue parte de importantes movimientos
artísticos de la escena underground entre 2021 y 2023,
y ha mantenido activa su carrera como cantautora
independiente, hasta la fecha.




